El Cuento Volador PEQUES

Cuento VoladorEl Cuento Volador

21 de febrero de 2011

No sé muy bien cómo llegué a conocer a Isolino, mi caracol. Isolino Calavera es su nombre completo. Tal vez lo de Calavera le viene porque siempre lleva su esqueleto a cuestas, la verdad es que nunca se me ocurrió preguntárselo.
Imagino que muchos de vosotros estáis pensando, “Pues pregúntaselo ahora y así nos enteramos todos” pero es que, como acabo de deciros, Isolino es un caracol y los caracoles no hablan, porque la que os cuento no es una de esas historias en las que los animales se ponen a hablar como si tal cosa y a nadie le resulta extraño, ¡no! Esta es una historia real de las que te pueden pasar cualquier día, de camino a tu escuela, en la cola de la panadería o al subir al autobús.

Bien, pues como decía, aquella mañana Isolino me dio un buen susto. Cuando desperté lo encontré a los pies de mi cama con un asa en su caparazón. Tengo que contaros que cuando Isolino se coloca un asa en su caparazón es porque su intención, es marcharse de viaje. Obvio, porque él no puede marcharse de casa como los demás. Así que me quedaban dos opciones: Hacer la maleta y marcharme con él o ver cómo se alejaba por el alféizar de mi ventana dejando un rastro de babita brillante.
Como estaba a mitad de mis vacaciones de verano y ya había terminado todos mis deberes, bajé del armario la maleta de avionetas roja y anaranjada (la que escojo cuando no sé bien a dónde ir) y le seguí.
He de confesaros que me dejó muy sorprendida, porque no tenía ni idea de cuales eran sus intenciones y eso que yo sé en cada momento lo que Isolino quiere o no hacer ¿qué como lo sé? Pues muy sencillo; os he dicho que Isolino no habla, es un gasterópodo, pero lo que sí sabe hacer es comunicarse con sus antenas. Después de muchos, muchos días juntos, hemos conseguido crear un lenguaje de signos perfecto con el que comunicarnos. Él utiliza sus antenas y yo dos baquetas de una antigua batería que me regalaron cuando cumplí dos años.
¡Ah! Se me olvida presentarme: Mi nombre es Lola Pirindola pero como comparto historia con mi caracol Isolino Calavera, he pensado que mejor podéis llamar a esta historia, el Cuento de Lola Pirindolera. Creo que a Isolino le gustará el cambio.

Aquella mañana decidí seguir a Isolino cargada con mi maleta de avionetas roja y anaranjada…

28 de febrero de 2011. Olga Sarabia Ferrer. 5 años. Transcrito letra por letra por su mamá.

Pues resulta que salieron por la ventana y cogieron los cascos y con un patinete, como el mío que corre que se las pela, se fueron rápido super rápido a la playa, porque Isolino quería ir allí, y cuando hizo la señal de parar estaban en una playa que tenía unas montañas de arena grandes, como las del picnic con el Tete Pablo, que no dejan ver el mar y para verlo hay que ir al otro lado, y allí había una mariquita gigante, de las que en verdad no existen, porque en realidad era un globo volador de esos que se meten las personas dentro de una cesta, con piquitas de todos los colores que existen y entonces se subieron a la mariquita y se fueron de aventura hasta el cielo y cuando estaban allí arriba, donde lo alto alto que casi ni se ve desde el suelo, se pusieron a hablar con las nubes y Isolino pregunto si iban a llover, bueno Lola que es la que entiende a Isolino lo hizo de su parte, pero las nubes no podían llover porque sólo eran dos y tienen que ser muchas porque sino se gastan enseguida y como sus primas las nubes se habían ido a llover a otro sitio aún no podían llover y se tenían que esperar, pero resulta que iban despacio y como querían correr más pues les pidieron a las nubes, que son las que hacen el viento soplando, que soplarán para ir más rápido y soplaron tan fuertísimo que a Isolino casi se le despegan las antenas y y y se fueron rápido, rápido por el cielo yyyyy ya no me sé más.

7 de marzo de 2011. Carlota Riveiro. 7 años. 2º EP.

Y subimos, subimos, subimos… tan alto que desde la tierra parecíamos moscas diminutas. Después Isolino me dijo con sus antenas que tenía miedo a las alturas. Yo no sabía que hacer, si taparle los ojos o decirle que no pasaba nada (la verdad, tenía un poco de miedo a que se marease y de que… ya sabéis, me ensuciará mi maleta de avionetas). Entonces empezamos a bajar y aterrizamos en una playa. La marea estaba muy alta y cuando bajamos del globo el agua me daba por las rodillas, y el pobre Isolino casi se ahoga, bueno, le vino bien mojarse porque se le pasó el mareo.
La playa era dorada, cuando pudimos llegar a la arena vimos que estaba calentita, ummmm! que gustito andar sobre ella. Entonces Isolino me dijo (con las antenas, claro) que quería darse un buen baño y yo me acordé de que tenía un bañador en mi maleta.
Nos metimos en el agua y vimos muchas estrellas de mar, pero, ¡sorpresa! Una de ellas nos sonreía… ¡Qué raro! ¡Era un misterio! Isolino empezó a mover sus antenas y nos sorprendimos cuando vimos que la estrella movía sus puntas, ¡entendía el lenguaje de los caracoles!. La cogimos y nos dijo que siempre había estado en el mar y que le gustaría ver el mundo. Yo vi en la arena un bote vacío de aceitunas, lo llené con agua y metí a nuestra estrella en él. Ya éramos tres compañeros de viaje. Pero… que nombre le pondríamos a nuestra estrella… ¿ummmmm?, pensamos y pensamos y al final le pusimos “Estrelina”. Recogimos nuestros bártulos y nos fuimos… quereis saber como nos fuimos… andando, en globo, en barco, en monopatín… no, nos fuimos en… si lo queréis saber, seguid leyendo nuestra historia.

21 de marzo de 2011. Lucía Toraya San Antonio Abad, 6 años e Inés Toraya San Antonio Abad, 4 años.

Encontramos en la playa una cometa abandonada, un poco estropeada, entonces decidimos arreglarla, yo saque de mi mochila de avionetas, pegamento, Estrellina cogió algas del mar, e Isolino las pegaba en donde estaba rota la cometa. Fue un gran trabajo en equipo y quedo chulisima.
Luego les pedimos a nuestras amigas las nubes que soplaran y soplaran, porque queríamos irnos de la playa con la cometa, nos agarramos muy fuerte y volando, volando nos fuimos por los aires.
El viento nos llevo a un pueblo donde se ruedan las películas del oeste.
¡¡Que suerte!! Están rodando una.
Lola, Isolino y Estrellina miraban con la boca abierta, los caballos, el decorado, los actores, las luces las cámaras…
De repente, el director de la película se levanta de su silla, (que ponía DIRECTOR, por eso sabemos que es el Director), se dirige hacia nosotros y nos pregunta si queremos participar en la película, por supuesto que dijimos que sí.
A Lola la disfrazaron de Sherif, con su sombrero, chaleco, y pistolas. A Estrellina la vistieron de dorado, porque iba a ser la estrella del Sherif y la colgaron del Chaleco de Lola. El que quedo más gracioso fue Isolino, que le disfrazaron de Bandido, tenia bigote y todo.
La escena de la película era un duelo entre el Sherif y el Bandido.
Se escucho: SILENCIO, SE RUEDA.
Lola e Isolino se pusieron espalda contra espalda, contaron 8 pasos, se dieron la vuelta y “PUM PUM” se dispararon y cayeron al suelo muertos…, pero de la risa porque las pistolas disparaban ketchup y se pusieron perdidos. Se lo pasaron genial.
Se despidieron de todos sus nuevos amigos y Felices con la aventura que habían vivido se marcharon en…

28 de marzo de 2011. Gabriel y Martina Leslabay (8 y 5 años)

…el caballo del indio que participaba en la película, que no era un actor sino un indio de verdad al que todos llamaban Ojo de águila.
A Estrellina y a mí no nos pareció una buena idea la de montarnos los cuatro en un único caballo: ¡pobre animal! Por primera vez, Isolino y yo discutimos. Nadie nos oyó gritar, pero sus antenas se movían muy, muy rápido, frenéticamente: Isolino estaba enfadado.
– Yo me voy con él, dijo.
– ¡Pero es una locura! ¡aplastaremos al caballo!
– ¡Mo digas tonterías, Lola! Estrellina y yo no pesamos casi nada y tú, puedes ir andando.
– ¿An-dan-do? Pregunté pasmada.
Entonces Ojo de águila dejó oir su voz profunda: “yo, caminar junto a caballo; vosotros, ir encima”.
Aún hoy me sorprende lo rápido que Ojo de águila e Isolino se hicieron amigos, algo mágico pasó entre ellos la noche en que se conocieron. Fue el día del ketchup, después de rodar esa escena, todos los que estábamos en la película nos reunimos para cenar juntos. Alguien preguntó a Ojo de águila de dónde venía su curioso nombre.
Dicen que las águilas tienen una vista privilegiada, que son capaces de ver desde el cielo cosas que las personas no veríamos estando a su lado. De pequeño, los días que llovía, mi padre nos llevaba a mis hermanos y a mí a buscar caracoles. Yo era el que más encontraba, debajo de las hojas, en las rendijas entre piedras, al borde del camino… Tanta habilidad tenía que mi padre me bautizó Ojo de águila.
– ¿Y qué hacíais con los caracoles que encontrabais? Preguntó Lola.
– Nos los pasábamos sobre las heridas, ya que su baba tiene un gran poder curativo y cicatrizante. Cuenta la leyenda que un caracol salvo la vida de un gran guerrero indio que un día cayó malherido en una batalla, el caracol fue recorriendo una a una sus heridas hasta que todas se cerraron por completo. ¡Por eso os queremos tanto!
exclamó Ojo de águila dirigiéndose a Isolino.

4 de abril de 2011. Marta, Ernesto, Lucía D., Lucía V. Pau, Rebeca, Sofía, Carmen y Carla. De 8, 7, 5 y 4 años

Isolino y Lola empezaban a tener hambre así que le propusieron a su nuevo amigo, Ojo de Águila, ir a tomar un bocadito. Pero el indio se empeñaba en seguir buscando caracoles así que cada uno se fue por su lado.
Ojo de Águila se adentró en un bosque y fue allí donde se encontró con Pepito, un caracol superbaboso que venía muy contento después de pasarlo estupendamente en la fiesta de las fallas de Valencia, venga el chocolate y venga los churros. Tantos se había comido que tenía en tamaño de un ratón.
-¡Hau! -Le saludo Ojo de Águila.
-Hola –le contestó Pepito.
-Yo necesitar tus babas para ungüento mágico.
-Estupendo pero antes vamos a tomar algo, estoy hambriento.
Así fue como Ojo de águila y Pepito se dirigieron al restaurante Caracolino donde hacían un estupendo helado de baba de caracol.
Y mira tú por dónde resultó que Isolino y Lola también estaban allí tomando una merendola caracolera.
Después de llenar sus panzas, Ojo de Águila compró media docena de helado para no tener que andar buscando más caracoles: “Este helado servir para curar heridas en verano, fresquito, fresquito. Ahora todos bailar la danza del helado baba”

Y así fue como todos se pusieron a bailar la danza de la baba helada que más o menos suena así:

“Bbabababababa, barabarabarabara, garabagaraba, pereperepereeeeee.”

Se pusieron a bailar en corro mientras jugaban al juego de la bomba:
Pepito se puso en el medio y hacía burbujas con una máquina burbujera, el resto bailaba al compás. Cuando se acababan las burbujas, al que le pillaba desprevenido le tocaba ponerse en el medio mientras bailaba una chachatango.

Pero entonces, mientras bailaban y bailaban se aproximaron unos vaqueros que lejos de lanzar flechas ni balas, se pusieron a bailar con nuestros amigos y…

11 de abril de 2011. Alejandro Soria

Entonces el indio se fue a buscar al caballo porque estaba muy triste y estaba solito, y se fueron al bar para que comiese un poco.

Y Isolino, Lola y estrelina, se fueron en una avioneta, a America, y se encontraron con un dinosaurio, que se hizo amigo de ellos, y le limpiaron y le ducharon y hizo caca. Entonces, el dinosaurio les invito al país de los dinosaurios, y les llevo en su espalda porque era un anquilosaurio, y salio corriendo y les llevo a ver a los demás dinosaurios, pero estaban un poco lejos y otros mas lejos, para que jugara con todos los dinosaurios, y jugaron al corre que te pillo, y se fueron a buscar al triceratops. Entonces Lola, Isolino y la Estrelina, se fueron a una granja porque le acompañaron todos los dinosaurios, y vieron a caballos, a las vacas y a los pollitos, al gallo y los cerdos. También vieron a las cabras y se pusieron a dar volteletas con todos los animales. Isolino hizo el pino con las antenas, y se le quito la cuerda que tenia alrededor del cuerpo para que no se escapara. Entonces Estrelina se cayo del carnosaurio y se hizo una herida pequeña, entonces Lola le curo, porque en el medico le puso una tirita, y se metió en un guante muy grande, y Isolino se metió dentro para salvar a Estrelina, y a Estrelina que era roja, le crecieron lunares amarillos, y entonces vinieron muchos toros y casi se comen a Estrelina, y vino un dino y se comió a los toros y la salvo.

Entonces cogieron un coche grande de dinosaurio con dientes y se fueron a Australia y allí…

26 de abril de 2011. Adriana Lara 7 años La Paz, Bolivia

Lola, Isolino y Estrelina, viajaron a mucha velocidad en el coche, porque querían poder curar a Estrelina de la enfermedad de los puntos amarillos y alzaron un poco de agua de un lago mágico llamado el lago de Las Estrellas, y pudieron curar a Estrelina.
Luego hicieron una fiesta con sus nuevos amigos Australianos, y Pepe el Caracol que estaba de vacaciones en Australia y llevaba muchas cosas en su caparazón, celebraron juntos, jugaron, bailaron y se divirtieron mucho, pero les faltaba algo… la maleta de avionetas de Lola ha desaparecido, y no sabia que hacer, buscaron, buscaron y buscaron pero no había nada, solo les faltaba por buscar en un lugar, debajo de la mesa, pero tampoco estaba la maleta. Lola se puso muy triste porque en su maleta llevaba muchas cosas que les podrían servir y sus bellos recuerdos de tantos viajes que tuvieron antes.
Estrelina le dijo: ¡Creo que yo vi tu maleta!, luego Isolino le dijo: ¡Creo que yo también la vi! Luego los tres se dirigieron al lugar de la fiesta, y encontraron una pista: una foto del País de los dinosaurios que estaba en la maleta de Lola y unas extrañas huellas. Decidieron seguirlas y dar con más pistas para descubrir que pasó con la maleta. Las huellas les llevaron a la siguiente pista: una caña de pescar que llevaban en la maleta de Lola, la caña apuntaba hacia la izquierda donde encontraron el asa de la maleta, luego siguieron ese camino hasta que encontraron una rueda de la maleta, Lola estaba apenada por haber encontrado piezas rotas de su maleta, pero decidieron seguir buscando hasta que llegaron a una cueva, Isolino y Estrelina dijeron moviendo aletas y antenas:¡Ahí esta tu maleta Lola! La maleta estaba un poco rota, pero aun así Lola se alegro mucho, descubrieron también que el misterioso ladrón era un canguro, que estaba escondido en la cueva. El canguro se disculpó porque se llevó la maleta creyendo que era la suya, su maleta también tenía avionetas rojas, fue solo una confusión.

9 de mayo de 2011. Camila Soledad Martínez

Después que el canguro se disculpó le preguntaron su nombre.
El canguro les dijo que se llamaba Prit.
Lola lo invitó a seguir el viaje con ellos y Prit respondió saltando de la emoción y repitiendo sin cesar ¡SI! ¡SI! ¡SI!
Los cuatro amigos se pusieron de acuerdo en ir a conocer París.
¿CÓMO VAMOS A VIAJAR? ¡CADA VEZ SOMOS MÁS!
Lola tenía en su maleta unos cuantos globos; y, justo por casualidad, en la plaza más importante de Sydney , había un globero a quien le pidieron ayuda para inflar sus globos. El globero accedió y en un instante hizo su trabajo. Los globos eran nada más ni nada más que mil quinientos diez.
¡MIL QUINIENTOS DIEZ!!!! – dijo Isolino.
Lola le contestó – Sí, Isolino, yo los guardo por una emergencia.
Los cuatro amigos fueron a buscar las Montañas Azules, que es el lugar más alto de Australia, para emprender desde allí el viaje a París.
Encontraron la más alta de las más altas montañas y la escalaron con una soga que Lola tenía en su maleta.(también por una emergencia)
Cuando llegaron a la cima de la montaña se prepararon todos, muy contentos pero con mucho miedo, (como el miedo que siempre tenemos cuando vamos a hacer algo por primera vez ), esperando llegar a París volando tomados de los mil quinientos diez globos.
Y emprendieron el largo viaje…
Tardaron horas…días…semanas en llegar hasta París.
Cuando por fin aterrizaron, muertos de hambre, lo primero que hizo Lola fue fijarse si le había quedado algo de comer o de beber en su maleta. ¡Pero ya no había nada! ¡ se había terminado todo en este viaje y en los otros viajes que hicieron!
Prit dice: – no conozco París; es la primera vez que vengo.¿Dónde habrá un bosque?¡quiero encontrar hojas frescas!
Y, como él, cada uno quería encontrar la comida que más le gustaba.
Había un chico de 16 años que vivía en París, y que sabía dónde encontrar comida.
– ¡Esperen! ¡yo sé dónde encontrar lo que necesitan!! – dijo ese chico
– ¿cómo te llamás? – dijo Lola
– Yo me llamo Daniel – respondió él – vengan… por aquí hay comida.
Entraron los cinco al restaurante GUIT – PIT. Donde encontraron deliciosos manjares para canguros, estrellas de mar, caracoles y hasta para personas.
Los cuatro amigos se sentaron en una mesa y lo invitaron a Daniel a que se sentara con ellos.
Estrelina pidió algas de mar al ajillo.
Prit pidió unas riquísimas hojas de roble a la pimienta
Lola pidió fideos con salsa y un toque de queso.
Isolino pidió hojitas tiernas de Alegría del hogar a la mostaza
Y Daniel pidió pollo con papas fritas.
Al terminar la cena pudieron mirar a su alrededor y encontrarse que las mesas estaban ocupadas por animales; no por tantos, sino de diferentes lugares del mundo. Por ejemplo: un caballo de Arabia, un carpincho de Argentina, una serpiente brasileña, una llama de Bolivia, un camello de Egipto, un león de África, un elefante de la India y algún otro que ni conocían.

Los cinco se pusieron a charlar con todos y se rieron a montón.
A la madrugada salieron del lugar. Entonces Lola, Isolino Estrelina y Prit le pidieron a Daniel que se uniera a ellos para emprender la nueva aventura.
Los cinco amigos eligen como nuevo destino Argentina. Tendrán que ver cómo van a llegar, no????

16 de mayo de 2011. Daniel Espadas

Estaban sopesando los medios de transporte disponibles para cruzar el charco y llegar nada más y nada menos que a Argentina cuando acertó a pasar por allí brincando un enorme conejo blanco. Entre sus manos agarraba fuertemente un reloj de bolsillo y no paraba de mirarlo con cara de susto y mascullar entre dientes: -Llego tarde. Llego tarde.-

-¿Y adonde llegas tarde si se puede saber? –le preguntó Isolino tan indiscreto como solo él sabe ser. -¿Dónde va a ser?-le contestó el conejo blanco de mala manera. –A la fiesta de la reina. –y mirando al resto de la pandilla con sus ojos severos, aprovechó para atacar también a estos. -¿Es que no sabéis absolutamente nada, pandilla de ignorantes? ¿Cómo se puede andar tan desinformado por el mundo? Hoy es el cumpleaños de la reina y todos los animales de cuento o de fábula estamos invitados a su fiesta. Es más no aconsejaría yo a ninguno que le diese plantón a Su Majestad la Reina porque, ¡ay del infeliz del que se atreva a desobedecer sus deseos!-

Isolino, Prit y Estelina se miraron con cara de susto y temblando de pies a cabeza y calculando la posibilidad de si ellos eran o no “animales de cuento o de fábula” y si la invitación de la reina también les incumbía a ellos, porque en ese caso… si incumplían los deseos de Su Majestad, estaban metidos en un buen lío.

-¿Vosotros que opináis? –se dirigió Isolino con voz temblorosa finalmente a Lola y Daniel. -¿Nosotros, quiero decir, Estelina, Prit y yo somos animales de cuento?

Lola estaba pensando qué respuesta darle a Isolino para tranquilizarle cuando una interminable fila de hormigas hizo su aparición procedente de ninguna parte, y ágiles como solo saben ser las hormigas, treparon encima del caracol Isolino, invadiendo su concha, rodearon a Estelina de tal manera que ya no se distinguía su color original y llegaron incluso hasta la bolsa marsupial del canguro, investigando si ésta guardaba algún secreto en su interior. Ante esta invasión los tres no paraban de saltar e intentar sacudirse estos molestos insectos de encima.

El conejo al ver aquel acercarse aquel ejército de hormigas salió corriendo tan rápido como sus patas le permitían. -¡Socorro! –iba gritando entre salto y salto. –Son los soldados de la Reina. Más vale y os dejéis conducir hasta palacio si no queréis acabar devorados por sus potentes mandíbulas carnívoras. –y con estas palabras el conejo blanco se perdió tras una densa nube de polvo que iba levantando a su camino.

Una rata gris y feucha había estado observando toda la escena desde detrás de unos cubos de basura donde había encontrado unos suculentos restos de comida y con los que quería darse un festín. La rata chistó para llamar la atención de Lola y Daniel, y cuando éstos se giraron vieron para su sorpresa que aquel roedor de dientes torcidos y cola peluda les estaba señalando unos grandes barriles de cerveza.

-¡Rápido! No os quedéis ahí parados como marionetas. –chilló la rata. –Si de verdad queréis salvar a vuestros amigos debéis vaciar el contenido de estos barriles por encima de sus cabezas. La cerveza emborrachará a las hormigas y de esa manera soltarán sus presas y caerán al suelo. Luego seguidme todos que yo os saco de este tugurio y os conduzco hasta un barco pesquero que esta misma noche sale hacia Argentina.

Lola y Daniel siguieron las instrucciones de la rata callejera y lograron así liberar a Isolino, Estelina y Prit de las hormigas soldados de la Reina. Sin pensárselo dos veces siguieron a la rata por las angostas callejuelas del viejo París. Lo malo era que tanto el caracol como la estrella de mar habían ingerido sin querer, algunas gotas del alcohol que habían derramado sobre su cabeza y ahora se sentían ligeramente mareados.
El camino hacia el puerto iba a ser más fatigoso de lo que se habían imaginado.

23 de mayo de 2001. Christian Espadas, 12 años

El camino se les hizo realmente largo y pesado. Menos mal que Brit, se apiadó de ellos y los introdujo en su bolsillo. Así lograron seguir el paso de la rata callejera que les guió hasta el puerto donde se hallaban decenas de grandes embarcaciones atracadas y listas para hacerse a la mar.

Los amigos se quedaron fascinados y con la boca abierta ante la expectación de subir a bordo de uno de aquellos lujosos transatlánticos, pero para su gran decepción la rata se detuvo ante una cochambrosa barcaza con aspecto de abandono, completamente carcomida y agujereada por la roña.

Daniel y Lola se miraron de reojo y se preguntaban si aquel esqueleto flotante iba a poder aguantar su peso. Estaban a punto de renunciar a esta aventura cuando vieron aparecer a lo lejos el ejército de hormigas asesinas de la Reina, que no solo se habían vuelto más agresivas, sino que además habían pedido refuerzo a sus primas las termitas. Ahora las calles de París estaban inundadas por una espesa capa de color negro-rojizo, que se dirigía a pasos agigantados hacia el puerto marítimo, exigiendo venganza a pleno pulmón.

Lola, Daniel y Brit, con Isolino y Estelina dentro de su bolsa marsupial, brincaron de un solo salto al interior del barco y levaron anclas. Justo cuando las primeras filas de hormigas se disponían a subir por la cuerda, ésta se soltó de sus ataduras, arrastrando consigo a medio ejército de Su Majestad la Reina a las profundidades del mar.

-Nos hemos librado por los pelos. –suspiró Lola, observando cómo los animalitos pataleaban en el agua, escupiendo agua y pidiendo auxilio. De repente, las hormigas dejaron de ser un peligro para ellos.

Lo que sí supuso ser un peligro durante la larga travesía que tenían por delante fue una bandada de gaviotas que se empeñaron en hacerles de guía durante el camino

Lo que no sabían ninguno de los cinco amigos era que en el interior de uno de los camarotes, camuflado tras una densa cortina de telarañas un brillante par de ojos espiaba atentamente todas las maniobras del valiente capitán Daniel y sus improvisados grumetes Lola, Isolino, Estelina y Brit. En su cara se intuía, más que se veía una sonrisa diabólica. Aquel ser estaba esperando con impaciencia que el barco desvencijado atracase en tierra. El polizonte tenía mucha prisa por cruzar junto con su mercancía el charco.

¿Quién se habría colado a bordo sin invitación y cuál sería su equipaje que guardaba tan celosamente? – (seguid leyendo, amigos, en el próximo episodio se os revelará….)

30 de mayo de 2011. Ana Morante Miralpeix y Ruth López Miralpeix

¿Quién era ese polizonte?
Todos estaban muy cansados, pero Isolino sobre todo,,, y tenía mucho miedo,, cuando de repente estaban llegando a tierra y zas!!! una gran ola les salpico.
Isolino tenía la cara empapada y no sabía dónde estaba, escuchaba:
-Isolino!! Isolino!!!, despierta Isolino!!!
El caracol se despertó,,, y miró alrededor.
Estaban en su habitación!!! se puso muy muy contento, todo había sido un sueño!!
-Bueno.. Iso!- Le dijo Lola- ¿no querías ir de viaje? ¿dónde quieres ir?
El pobre dijo con sus antenas:
-¡No Lola!, Quiero quedarme en casa!!
-Pero, si a tí te encanta ir de excursión!
-Ya, pero a veces no hace falta irse muy lejos para pasarlo bien- contestó el caracol mientras se secaba el sudor que en su sueño parecía agua de la ola!!
-Esta bien Isolino, ¿Entonces que podemos hacer?
Los dos amigos decidieron quedarse en casa, jugar con todas las cosas que tenían allí , que sus padres, amigos y abuelos les habían regalado tantas veces y que apenas habían utilizado.
También hicieron galletas y construyeron una cometa, parecida a la del sueño de Isolino.
Dibujaron una estrellita de mar muy simpática como Estrelina y la colgaron en la nevera!. Se disfrazaron con ropa de Mamá y jugaron a ir en un barco pirata que construyeron sobre una vieja tumbona del jardín.
-¿Ves Lola?- le dijo Isolino a su mejor amiga.
-¿que quieres que vea?- contestó ella mirando por el jardín
-Que a veces como mejor se lo pasa uno es usando la imaginación!!
-Es verdad!!! y ahora ¿jugamos al pilla pilla?
-No, Lola eso es trampa!!! tu sabes que siempre pierdo, tu corres más porque yo soy un CARACOL!!!
Los dos se echaron a reir y se dieron cuenta de que ya se estaba haciendo de noche. Entraron en casa, cenaron un poco: Espinacas!! el plato favorito de Isolino, y después de la ducha, su mamá le dijo:
-Venga Lola ir a dormir y a tener dulces sueños.
-Nooooooooooo!!- dijo Isolino asustado- Que tendré una pesadilla.
-No Isolino,,, las pesadillas solo las tiene uno cuando ha hecho algo muy malo y no lo ha contado o no ha pedido perdón. Lo hace el remordimiento de conciencia, por eso hay que portarse bien y si alguna vez haces algo que no debes, se lo tienes que contar a un mayor que pueda arreglarlo, o por lo menos pedir perdón.
Después de explicar eso la mamá de Lola, cogió una silla se sentó al lado de ellos y les dijo:
-De todas maneras, si queréis os cuento un cuento, que eso siempre es una bonita forma de vivir aventuras, además uno puede elegir que tipo de aventura quiere vivir y cuándo quiere empezar y terminar.
-Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!- contestaron los dos a la vez.
-Vale ¿de qué queréis que sea el cuento ésta vez?

13 de junio de 2011. Jara González Carrasco.

Isolino se durmió otra vez teniendo asi otra pesadilla. Estaban en Egipto, esta vez solo esta él y Lola. Estaban vestidos como arqueólogos e investigaban la tumba del faraón Tikismikis, un gran misterio para nuestro mundo. Entonces Isolino le dijo a Lola:
-Hace mucho calor, saca la lupa ventilador, por favor-
Esas lupas eran una colección muy buena que guardaba lola en cada una de sus mochilas. Había linternas, tenedores, calefacción y todas las cosas que te puedas imaginar. De repente Lola llamó a Isolino: -corre, ven, he encontrado un pergamino egipcio- En el pergamino se podía “leer“ los geroglíficos que Lola tradujo a nuestro idioma:
La pirámide
Hoy dia 14 de eupar (enero en egipcio) ha fallecido un famoso faraón, nuestro querido Tikismikis. Curiosamente el mismo día que el visir Rimens asume el mando, ya que no había dejado descendientes. Nuestros investigadores profesionales trabajan sobre este curioso caso en nuestra comunidad.
-¡Qué curioso!- dijo Isolino, un periódico egipcio. ¿Dónde lo has encontrado?
-Lo encontré aquí, -dijo Lola señalando la arena- Isolíno ¿Qué haces?
Isolino había cogido la lupa ventilador y se había puesto a apartar la arena con ella, dejando a la vista una puerta escrita con gerogríficos preciosamente adornados con lapislázuli y bañados en oro. Cuando traspasaron la puerta se quedaron patidifusos al contemplar este maravilloso espectáculo: la momia del faraón tikismikis estaba jugando al senet con un escarabajo gigante.
-Perdón- dijo Lola ¿es usted la momia del faraón tiquismiquis?
-Si, pasen y acomódense, por favor, dijo la momia.
Entonces isolino le preguntó:
-¿cuánto tiempo llevas aquí?
-Va, no mucho, sólo unos tres mil años. Solamente Tutankamón me supera.
En ese momento apareció otra momia. Tikismikis exclamó: ¡Abuelita! ¡Cuánto tiempo sin verte!…….
Pero lo que Tikismikis no sabía era que su querida abuela no soportaba la baba de los caracoles porque le daba mucho asco y le producía nauseas y en seguida intentó aplastar al pobre Isolino.
-¡HAAAAAA! ¡ Pero qué haces! – exclamó Isolino llevándose las antenas a la boca. -¡He hablado! No utilizaré más mis antenas y Lola, puedes soltar las baquetas-
-¿Qué es esto?, se preguntó la momia, ¡un caracol muy culto!. ¡éste si que me gusta a mi!. ¿cómo te llamas pequeñín?
-Me llamo Isolino ¿y usted, señora momia?
-Shshshshshshshs. No me llames señora, no estoy casada, aún.y por cierto, me llamo juanromanadelaltoegipto.
-Vale, dijo Lola. Que había escuchado la conversación atentamente. ¿Te podemos llamar, para abreviar, ULTRATUMBA?

27 de junio de 2011. Ingrid y Noa Solé (8 años). Mollet del Vallés.

-¿Ultratumba? ¡Qué nombre más raro! Si para ti es más fácil llamarme así, vale – contestó la abuela del faraón Tikismikis.- Traigo la merienda para mi nieto. ¿Quereis comer también vosotros?
– ¡Sí!- dijeron nuestros dos amiguitos a la vez.
El escarabajo gigante con el que jugaba Tikismikis se sentó a descansar debajo de una palmera mientras se comía su merienda. Y Lola, Isolino, Tikismikis y su abuela lo hicieron cerca del río Nilo para estar fresquitos, porque en Egipto hace mucho calor.
– Bien, he venido para explicarte una noticia, Tikismikis- dijo la abuela Ultratumba.
– Cuenta, cuenta – respondió Tikismikis muy interesado.
– Resulta que se ha llenado toda la playa de estrellitas. Y hay una en especial, que es de color rojo, que mueve mucho sus puntitas como si quisiera decir alguna cosa… pero no la entiendo.
– ¿Una estrella roja que mueve sus puntitas?- preguntó Lola… y se quedó pensando… Isolino se sorprendió al igual que Lols. Le sonaba haber visto una estrella roja antes, pero no lo recordaba bien…
– Abuela- dijo Lola- a lo mejor podemos ayudar a averiguar lo que quiere decir la estrella. Isolino puede hablar con sus antenas con otros animalitos, ¿probamos?.
Cuando acabaron de merendar se subieron todos a la espalda del escarabajo gigante para ir a ver a esa estrella.
Al llegar a la playa vieron que casi no se veía la arena de tantas estrellas. Se encontraron con la estrella roja que movía sus puntitas. Por un momento, Lola, Isolino y la estrella se quedaron mirando…
Y la estrellita empezó a moverse. ¡Isolino la entendía!
Tikismikis le preguntó que qué pasaba. Isolino empezó a traducir:
– Me llamo Estrelina y hasta ahora vivía en el mar con mis amigas. Resulta que no podemos vivir en nuestro fondo del mar porque alguien nos ha tirado un líquido negro que no nos deja respirar. ¡Es un veneno!. Y yo he visto quién lo ha hecho. Tikismikis, ha sido aquel señor que te sustituyó cuando te moriste de forma tan extraña, el visir Rimens.
– ¡Oh!_-exclamaron todos a la vez.
– Creo que hemos descubierto el misterio de tu muerte, Tikismikis- dijo Lola.
– Eso creo- dijo Estrelina- pero.. ¿cómo lo podremos demostrar? ¿cómo limpiaremos nuestro fondo del mar?
Y mientras nuestros amigos pensaban las respuestas, unos ojos brillantes les observaba, otra vez, desde detrás de unas rocas junto a una maleta misteriosa….

5 de septiembre de 2011. Beatriz Abad, 11 años

El enigmático personaje que espiaba a Lola e Isolino no era otro que el mismísimo Visir Rimens.
Oculto tras unos matojos espiaba a Lola e Isolino para que no salvaran a las estrellitas de mar.
-Todavía no lo se -dijo Lola-pero si sé una cosa, ¡que tenemos que ayudarlas!
-¡Siiiiiii!- contestaron todos a coro.
Cogieron una barca y se fueron río abajo hasta el lugar en el que vivían las estrellas de mar.
Al llegar se quedaron todos patidifusos: ¡toda esa zona estaba negra!
Como Lola no se había traído la cámara de fotos la abuela Ultratumba tuvo que dibujar ese trozo del mar en un papiro.
Mientras tanto, el Visir Rimens había abierto su maleta y sacado su contenido: una auténtica víbora: un solo mordisco y te morirías al instante, esa víbora fue la misma que el Visir Rimens usó para matar a Tiquismikis, ya que quería gobernar él.
Cuando Lola, Isolino la abuela Ultratumba y su nieto llegaron a tierra fueron al mercado y le enseñaron el papiro al egipcio de la tienda de venenos que les dijo:
-No hay ninguna persona capaz de tener ese veneno.
-¿Ninguna?- preguntó Isolino.
-Bueno sí hay una ahora que me acuerdo-continuó el egipcio-me parece que es alguien de la corte.
-Sssssssssss-se oyó.
Nuestros amigos se miraron para después volverse hacia la entrada donde vieron a una amenazadora víbora.
-¡Una víbora, sálvese quien pueda!-gritó Lola.
-Que raro- pensó Tiquismikis –normalmente las víboras no salen del desierto.
-¡Tiquismikis -gritó Lola-haz algo, no podemos salir !
Entonces Tiquismikis se adelantó, cogió a la víbora cerrándole el morro y la metió en una caja
Luego compraron una depuradora y limpiaron el fondo del mar donde vivían las estrellas.
-Gracias, nos habéis ayudado mucho.
-Bueno ahora solo queda saber quién envió a la víbora a por nosotros-dijo Isolino.
-Fue el Visir Rimens-dijo Tiquismikis- esa es la víbora que tiene él como mascota. Recuerdo que antes de morir me mordió, también fue él quien tiene ese veneno.
Justo en ese momento Isolino se despertó de su pesadilla, y, muy asustado se la contó a Lola.
-No pasa nada Isolino…

15 de septiembre de 2011. Irene Lara Padilla.

-Solo fue otra pesadilla-dijo Lola adormilada, como no alcanzaba las baquetas tuvo que usar sus dedos para comunicarse con Isolino.
-Perdón, mejor hay que dormir otra vez-dijo aun un poco asustado.
Volviendo a la descabellada imaginación de Isolino. Estaban Todos los de sus sueños anteriores: Estrellina, Brit, Daniel, Tikismitis, el escarabajo gigante y la abuelita de Tikismitis, Ultratumba. Todos estaban en una playa en Puerto Morelos, Un pueblito en México a lado de Cancún, todos estaban en la arena comiendo botanas menos Lola, Daniel y Estrellina (ella necesitaba estar en el agua) ellos estaban jugando en el agua a salpicarse. Después de un rato todos se meten al agua a jugar, menos Isolino, el estaba en una tablita de surfear para no mojarse las antenas, de repente llegaron 3 perros a la playa: un labrador dorado llamado Kanam, un beagle llamado Kimo y una boxer blanca llamada Kira.
-¿Podemos jugar con ustedes?-pregunto Kanam un poco penoso
-Claro-respondió Lola-Todos pueden venir a divertirse con nosotros. Isolino que se canso de que las olas decidieran su camino y lo alejaran del grupo; entonces le pregunto a Kira si lo podía llevar en su espalda.
-Claro pero por favor no camines mucho que me da cosquillas que muevo la pata y eso salpica y te vas a mojar ¿Vale?-
-¡Vale!-respondió Isolino. Al final de la playa los 3 perros les dieron un tour a nuestros amigos por Puerto Morelos, todo era muy bonito y la gente muy amable. Al final cuando era de noche todos se despidieron y tuvieron cada quien que volver a donde pertenecían. Todos se despidieron y prometieron jamas olvidarse, Kimo les dio a cada uno de ellos unos ricos tacos de canasta (de los buenos) para el camino. Isolino se despertó ya de mañana y le contó a Lola su sueño, iba a extrañar a todos sus amigos y a esos ricos tacos de canasta.

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22 comentarios

  1. CARLOTA RIVEIRO dice:

    Hola, estoy deseando empezar y hacer muchos amigos con esta actividad. Besos para todos.
    Carlota Riveiro
    Desde Pontevedra.

  2. Gloria Delgado dice:

    Nosotras hace días que hablamos con los alumnos de esta aventura, tenemos ganas de que sea lunes

  3. CARLOTA dice:

    ¡Guay…!, me encanta el comienzo, estoy intrigada por ver como seguirá, seguro que aún mejor. ¿A algún niño se le ocurrirá una idea como la mía? Estoy impaciente por verlo.
    Besos para todos.
    CARLOTA RIVEIRO

  4. Irene Lara Padilla dice:

    Hola soy Irene y soy de México, tengo 11 años. Me encantó lo que escribieron sobretodo la parte de la babita brillante. El comienzo esta genial. De hecho me inscribi al concurso tambien porque me gusta escribir y hacer amigos.
    Saludos.

    • coneledelola dice:

      Gracias! Pues ahora os toca a vosotros. Ya hemos recibido la aportación de nuestra primera Voladora, Olga de Valencia, España. El lunes conoceréis qué ha decidido hacer con los personajes.
      Un abrazo

  5. Luchita dice:

    Me encanto el cuento , que linda historia ,e stoy muy feliz de formar parte de este gran proyecto
    besos desde Bolivia

  6. CARLOTA RIVEIRO dice:

    Hola a todos,
    estoy impaciente por ver como sigue la historia después de mi trocito. Seguro que lo hacéis genial… ¡esto de escribir una historia viajera es súper-emocionante!

    • coneledelola dice:

      Esta semana nuestro siguiente participante se nos ha quedado dormidito, así que deberemos esperar hasta el próximo lunes. ¡Me muero de ganas por saber cómo sigue!

      • CARLOTA RIVEIRO dice:

        ¡Ohhhhh! ¡Que pena!. Bueno, esperaremos una semana más, creo que voy a aprovechar para hacer un dibujo de la historia y mandarlo al concurso… a ver, a ver, como me imagino a esos personajes…

  7. Irene Lara Padilla dice:

    Hola de nuevo, las nuevas versiones estan muy divertidas. La parte que se me hizo más chistosa fue donde pintaron a Estrellina de dorado y la colgaron en el chaleco de Lola, fue muy original : 3

  8. LUCIA E INES TORAYA dice:

    HOLA
    OS HA GUSTADO NUESTRA PARTE
    ESPERAMOS QUE OS HAYA GUSTADO
    Y BUENA SUERTE HA
    LOS SIGUIENTES

  9. CARLOTA RIVEIRO dice:

    Guay, una peli… estos amigos nuestros se lo están pasando de miedo.

  10. MªJosé Ibáñez dice:

    Guauuuu! cómo mola!!!! cada vez se une más gente a esta superaventura que empezó casi pro casualidad y que nadie quiere perderse….a ver a ver qué pasa con estor vaqueros tan bailongos….

  11. CARLOTA RIVEIRO dice:

    ¡Qué hambre me está entrando al leer la historia! Voy a ver si mi mamá me prepara una merienda caracolera.

  12. Adri Lara dice:

    que alegria ver como crece el cuento besos a todos

  13. También hay edición para peques individual?????

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