El Cuento III

CRA BENAVITES-QUART DE LES VALLS. CLASSE 2N de PRIMARIA –QUART DE LES VALLS. “GOMINOLES COLORIDES”

-Los amigos se habían escondido para darles una gran:
¡Sorpresa!
¡Sorpresa!
– Les dijeron tod@s cantando.

Y es que había una tradición en Gomichuchelándia que decía, que en el tiempo en que la LUNA tiene forma de gominola y cambia rápidamente de color, tod@s l@s niñ@s se tienen que disfrazar de gominotas coloridas brillantes y celebrar una gran fiesta donde divertirse como locas piruletas.

En la fiesta se juega al pilla-pilla,a patinar, a futbol, a tenis, se hacen carreras y exhibiciones de aeróbic en unos juegos gomilímpicos que tienen como premio las tartas más variadas y riquísimas que ningún niñ@ puede imaginar.

Mientras, en la otra parte del planeta en un lugar con ruinas muy antiguas, allí desde hace millones de años vive el gran monstruo GUINDIPICA, que tiene el súper poder de oler los dulces hasta de los planetas más lejanos.

GUINDIPICA prepara su globo aerostático para ir a comerse todas las tartas y pasteles de los premios y cuando llegó sobre las riquísimas tartas se lanzó en un paracaídas construido con tela invisible, pero allí estaban la clase de “Les Gominoles Colorides”, cinco niñas y cinco niños que también tenían un súper poder “EL DEL MUNDO AL REVES”, así que pudieron verlo caer como si fuera una estrella de múltiples colores y lo esperaron al lado de las tartas.

-Hola señor GUINDIPICA, ¿Quiere un trozo de tarta?

Y le ofrecieron el pedazo más grande que el monstruo jamás había ni imaginado.

Además era mágico pues l@s niñ@s le habían puesto gominolas con poción del MUNDO AL REVES, y nada más comenzar a comer GUINDIPICA comenzó a transformarse, a jugar, a cantar, a bailar, con el fuego de su boca les hizo caramelos, dulces, gominolas, compartió con tod@s su enorme trozo de pastel y quiso conocer a los demás de la fiesta para ser su amigo.

Al terminar la fiesta de la LUNA que duró 8 súperchuches con 8 multicolores GUINDAPICA invitó a Lola e Isolino a visitar su casa antigua al otro lado del planeta en la zona desconocida.

Subieron al globo aerostático y con la curiosidad y la emoción de lo que iban a descubrir por primera vez.

Pero después de un tiempo de vuelo comenzó una gran tormenta y el globo empezó a bajar en picado, tuvo que posarse sobre un lago dorado donde se veían peces en forma de gominolas y otras plantas y animales de agua que no conocían.
Lola, Isolino y Guindapica se encontraban en el centro de un gran lago sin teléfono móvil y sin forma de comunicarse con sus amigos
¿Cómo volverán a su casa?¿Cómo seguirán sus aventuras?¿Quien les podrá ayudar?

25 de febrero. COLEGIO INTERNACIONAL DE LEVANTE

Mientras nadaban se dieron cuenta de que un barco se acercaba, ¡era un barco pirata!, con el capitán Cartucho y su loro Curro, posado en su hombro. Como buen pirata, su barco tenía nombre de mujer “La Fontana”. Al verlos en el lago, Cartucho les lanzó su bufanda, morada y azul clarito, para que subieran al barco. Como Guindapica no cabía en el barco, fue nadando, junto al barco, hasta la orilla. Una vez allí, encontraron un camino que les llevó hasta una cabaña donde había cocos, fresas, plátanos y brócoli. Tras esta gran comilona, les entró sueño y se echaron una siesta. Mientras todos dormían, Isolino oyó un ruido y despertó a todos para ver qué ocurría. Había llegado Sandalia, el hada del bosque, que venía de recoger alimentos mágicos. Esta se alegró mucho de verlos y les pidió ayuda para buscar la flor mágica, ya que ella no podía salir del bosque porque alguien malo malísimo le había echado un conjuro. Para ayudarles en su búsqueda, les dio los alimentos mágicos que les otorgarían los poderes que les harían fuertes, rápidos, poderosos y voladores. Se despidieron del hada Sandalia y se pusieron en camino.

El Capitán Cartucho abrió el camino con el poder de la fuerza. Lola corrió muy deprisa para salvarse de las arañas. Estas eran tan rápidas que casi les atrapan. Todos se subieron encima de Guindapica, que se había comido el brócoli que le daba el poder volador, y les llevó por los aires hasta el campo de flores. Una vez allí, Curro preguntó:

– ¿Cuál de todas es la flor mágica?
– Es la flor morada que más brilla y que tiene música con el poder de divertir a los niños ­­-contestó Lola.
Cuando llegaron hasta la flor, estaba rodeada de soldados gigantes a los que les encantaba la comida mágica que, el hada Sandalia recolectaba en el bosque mágico. Para deshacerse de ellos, Lola, Isolino, Cartucho y Curro, engañaron a los soldados diciéndoles que el rey del bosque quería verlos. De esta manera, rescataron a la flor y se la entregaron a Sandalia. Así, ella podría desplazarse sin miedo a desaparecer.

Cuando le dieron la flor mágica al hada, se puso muy contenta y, sin más, empezó a sonar la música de la flor que tanto divertía a los niños. Esto llenó el bosque de flores de muchos colores, de animales exóticos que jamás habían visto ni Lola ni Isolino.

Mientras todos se divertían bailando, cantando y comiendo, unos extraños ojos les observaban desde lo alto de la colina…

¿Quién les observa? ¿Qué nueva aventura les deparará?

4 de marzo. Colegio Helios 1B

¡¿Pues quién iba a ser?! El duende Piruleta. Un personajillo de color verde al que le encantaba la música.

Pero no cualquier música, le encantaba la música rock, de esas en las que suenen mucho las guitarras y se te mueven solos los pies.

– ¿Podría unirme a la fiesta? -preguntó el duende Piruleta.
– ¡Pues claro que sí! -le contestó Lola.

El duende Piruleta tenía una preciosa guitarra que podía sonar como el instrumento que tú quisieras. Era magnífico porque unas veces sonaba como un piano, otras como una viola y otras como unos platillos.

Lola enseguida quiso aprender a tocar aquella guitarra especial y el duende Piruleta se lo enseñó encantado. Además, en el bolsillo guardaba una reproducción exacta de aquella guitarra en miniatura que le dio a Isolino para que probara.

¡Qué bien lo pasaron!

Nuestros amigos bailaron y cantaron hasta el amanecer y cuando todo hubo terminado, Lola invitó al duende Piruleta a su maleta anaranjada (porque no sé si recordáis que Lola e Isolino viajan con una maleta mágica en la que pasan las noches haciéndose invisibles)

El duende y nuestros amigos entraron en la maleta y se sentaron a tomar un chocolate con churrros.

Allí el duende Piruleta les contó una de las historias más extraordinarias que nunca habian escuchado nuestros amigos. Una de esas historias en las que salen dragones, piratas, unicornios, fontaneros, bomberos y brujas.

Cómo, ¿que queréis conocer la historia del duende Piruleta?!

Me temo que tendréis que esperar a la próxima semana.

11 de marzo. Colegio Helios 4A

Érase que se era un pirata que quería ser bombero. ¡Pero, ¿cómo?! os preguntaréis. Pues muy sencillo; el padre de Patachula, su abuelo y hasta dónde él podía recordar todos y cada uno de sus antepasados fueron piratas. Navegaban con sus naves lustrosas ondeando velas al viento, sintiendo la sal del mar y acompañando las noches con ron y el cielo estrellado. Eran tan felices y estaban tan orgullosos…
El padre de Patachula, ni siquiera pensó en qué quería ser su hijo de mayor porque para él solo había una opción: ser pirata. ¿Qué se podía ser en la vida si no? ¿Qué otra cosa era más importante que ser pirata?

Patachula aprendió el oficio como un buen hijo, aprendió a escupir, a ajustarse la pierna de madera a elegir el loro adecuado y hasta a dejarse crecer gusanillos en la barba. Y la verdad es que no estaba tan mal. Pero cuando tomaban tierra y por casualidad se cruzaba con uno de esos bomberos de traje fosforescente y casco brillante, sabía que eso era justamente y no otra cosa lo que quería ser en la vida.

Así que, una noche, puso rumbo a Unicolandia, el país de los unicornios. Porque no sé si sabréis que los unicornios son mágicos, como otros tantos personajes de esta historia, y si les cantas al oído, te pueden conceder un deseo, siempre y cuando éste sea imposible de conseguir de otro modo.

Patachula llegó a Unicolandia con la canción aprendida y con la ilusión de conseguir su propósito y dejar para siempre la vida pirata.
Un unicornio con las crines como el arco iris se le acercó. Patachula le cantó al oído una de las canciones de cuna que su madre le cantaba antes de irse a la cama cuando era niño.
El unicornio, le miró con ojos tristes, era una canción tan bonita. Se acercó a Patachula y le dijo suavemente:
– No puedo concederte lo que me pides. Sabes que los unicornio sólo podemos conceder deseos que uno puede lograr por sí mismo.
– ¡Pero, yo jamás podré ser bombero! -se disgustó Patachula.
– No hay meta en este mundo que uno no pueda conseguir si lo desea con fuerza.
Para conseguir algo hace falta algo más que esperar sentado a que suceda. Si no haces nada para cambiar las cosas, las cosas no cambian.

Y con un suave galope, el unicornio se marchó.
No creáis que Patachula se marchó a su barco triste y desolado y tampoco penséis que por a los pocos días estaba apagando fuegos como el resto de los bomberos, ¡qué va!
Patachula regresó a su barco con una nueva meta y con la certeza de que iba a conseguirlo, tardaría más o menos tiempo y le costaría más o menos esfuerzo pero ahora tenía claro que, algún día, sería un gran bombero. Y siguió surcando los mares.

Y ahora es cuando os preguntaréis ¿y las hadas, los fontaneros y los dragones de este cuento? Todas las las hadas, los fontaneros y los dragones del mundo, comenzaron siendo piratas, electricistas y duendes que un día acudieron a Unicolandia y con esfuerzo se convirtieron exactamente, en lo que querían ser.

Colegio Cristo de la Yedra J-M de Granada.
2º-C de Primaria.

Después de aquella maravillosa historia, Lola Pirindola o… ¡Lola Pirindolera para los amigos! y su Caracol Isolino, se despidieron muy agradecidos del Duende Piruleta. Su espíritu aventurero e intrépido empezó a hacerles muchas, muchas, muuuchas… cosquillas, así que abrieron su mágica maleta de avionetas roja y anaranjada y se pusieron a consultar un gran mapa del mundo ¡Qué bonito sería viajar por las ciudades de España o visitar Londres, París, Perú, Rusia, Chile, Canadá, China, Japón,… pero ¿Y si en este viaje se iban a África? ¡Dicho y hecho! Los poderes de la maleta eran cada vez mayores y al ponerse de pie dentro de ella y pensar con mucha fuerza en el lugar, en un plis, plás…. ¡allí estabas ya!

Hicieron un primer aterrizaje muy blandito porque cayeron sobre la arena que rodeaba a las pirámides de Egipto en Gizeh ¡eran enormes y preciosas! De pronto,… ¿Quién los llamaba? ¡Pero si eran los faraones y faraonas! ¡Allí estaban Tutankamón, Ramses II, Nefertiti y Cleopatra haciéndoles señas!

-Hola ¿De verdad que tú eres la verdadera y famosa Lola Pirandola?- dijo Tutankamón.

– ¿Y tú el caracol Isolino?- dijo Cleopatra.

– ¿Y habéis venido a visitarnos? ¡¡Qué honor!! ¡Haremos una fiesta sorpresa en nuestras pirámides!- propusieron Ramses II y Nefertiti.

¡Fue una fiesta increíble y divertida en la que hasta las momias bailaron! Aunque lo que más les gustó fue recorrer los laberintos de las pirámides para llegar a las cámaras secretas y misteriosas ¡Por algo eran unos aventureros

-Muchas gracias por la fiesta- dijo Lola. Pero debemos irnos. ¡Las aventuras nos esperan….!!!

-Volved pronto. Adióooooos!-.
De nuevo se metieron en la maleta, comenzaron a pensar,… y ¡en la gran selva estaban ya! ¿Qué habría en aquella choza? Pero… ¡Si era una escuela africana!

– Hola amigos y amigas. Yo soy Lola y este mi caracol Isolino.

– Holaaaa- contestaron todos.

– Pero… ¿no tenéis muchos libros, ni lápices,…?

-No pero nosotros todo lo compartimos y así también podemos aprender. Algunos venimos caminando desde muy lejos pero nos encanta la escuela. ¿Y a vosotros?

-Sí, sí también.

-Es la hora del recreo ¿jugamos?

¡Fue divertidísimo! Jugaron con muchos juguetes que los niños y niñas de aquella escuela habían fabricado con cosas que no servían ¡menuda imaginación!

Llegó la hora de irse pero antes de despedirse, sus nuevos amigos y amigas les enseñaron a viajar con las lianas de los árboles:

-¡Adióoos! ¡Graciaaaass! ¡Hasta siempreeee!

Aquel aterrizaje fue más complicado ¡Aaahhh! ¡Puuum! ¿Dónde estaban? Pero… ¡qué suerte! ¡Habían llegado a una tribu en la Sabana! Eran vecinos de los Masáis y se llamaban los Cocomu porque les encantaban los cocos, aunque también comían riquísimos alimentos africanos como cereales, bananas, dátiles, cacao, azúcar,…

Estaban de fiesta porque con sus vecinos los Cocodrígalos habían organizado unos Juegos Olímpicos de animales salvajes. Los de las tribus Tauva, Colum, Tiguepardo, Katupan, Zippaditos,… empezaban a llegar. El ruido de los tam-tam, los bailes,… ¡eran mágicamente alucinantes! Pero….

¿Se quedarían Lola e Isolino a la inauguración? ¿O visitarían esos lugares con los que también soñaban…? ¿Dónde los llevaría ahora su maleta de avionetas roja y anaranjada?

Colegio Alauda 5º EPO. 25 de marzo de 2013

Los Juegos Olímpicos fueron magníficos, Lola e Isolino se lo pasaron genial, bailaron, cantaron, disfrutaron de una fiesta llena de sorpresas con todos los amigos de la Sabana. Cuando los juegos estaban finalizando vieron como su maleta empezó a moverse, temblaba muy fuerte… ¡empezó a despegar!

-¡Corre Isolino! – gritó Lola.
– No puedo correr más…¡soy un caracol! – le contestó Isolino.
– Súbete a mi mochila y así podremos llegar a tiempo- le respondió Lola.
– Puff, menos mal que la hemos alcanzado- suspiraron los dos.

No podían entender por qué la maleta había salido volando y no los había esperado. De repente, notaron turbulencias, Isolino estaba asustado, ¿se habría roto la maleta? ¿estaría enfadada?

-¿Qué ocurre Lola?- preguntó Isolino.
– Yo creo que tiene prisa por llegar a algún lugar, pero no te preocupes porque ella nunca nos hará nada malo.

En un abrir y cerrar de ojos llegaron a una ciudad muy bonita, tenía una playa preciosa, era gigante, con un puerto que parecía un circuito de coches.
-¿Dónde estamos? – le preguntó Lola a la maleta.
– Hemos llegado a Valentia, es una ciudad con cosas muy curiosas. Veréis a niñas vestidas de falleras, con unos vestidos de época y unos moños enormes alrededor de sus orejas. En las calles hay unos muñecos gigantes, pero no os asustéis porque no hacen nada. Y muchas cosas más que descubriréis en vuestra aventura.

-Lola, ¿esta no era la ciudad dónde nuestro profe Joselum había venido a pasar un tiempo? –preguntó Isolino.
-Espera que piense…porque no lo recuerdo bien. ¡Sí, sí! Es Valentia, que memoria Isolino, me dejas asombrada. ¿Pero lo encontraremos? Hay mucha gente, creo que será imposible…

COLEGIO ALAUDA – 3º EPO

Comenzamos a andar por las calles y la gente nos miraba extrañada, estábamos un poco perdidos, había tanta gente que casi no podíamos andar.

-¿Por qué nos miran tanto? –preguntó Lola.
– ¿Tendremos “monos en la cara”? –dijo Isolino.
– Soy yo, voy dejando pistas por el camino para vuestra vuelta ¡Verdaderamente aquí hay mucha gente! –dijo la maleta.
– Mirad, mirad, ¿qué ocurre allí? ¡Están aplaudiendo!
-¡Llévanos hacia allí rápido! – dijo Lola.

Cual fue su sorpresa, cuando vieron que se estaba jugando un partido de baloncesto y… ¡era él! Y justo cuando acababa de marcar el punto final del partido sonó: ¡piiiii!

-¡Profe, profe, profe Joselum! ¡Estamos aquí! –gritaba Lola.
-¿Qué hacéis? ¿A qué se debe esta sorpresa? Ja, ja, ja ¡Qué guay!
-Hemos venido aquí para conocer Valentia y con tu ayuda nos será aún más fácil y divertido.
-Os voy a dar un mapa que no debéis perder, porque si lo hacéis nunca más podréis regresar. Debéis tener cuidado, el mapa está metido en una cajita dorada que vosotros no podréis abrir, solamente se abrirá cuando estéis en peligro y os llevará a otro lugar.

-Gracias profe, te veremos pronto. ¡No tardes mucho en regresar! –dijeron los dos.
-Adiós, ¡gracias por la sorpresa!

Lola e Isolino comenzaron a pasear por la ciudad, era preciosa, había unos muñecos gigantes por las calles, gente cantando y bailando. ¡Se lo estaban pasando en grande!
Pero de repente, sonó una gran explosión…
-¡Lola, Lola! –gritó Isolino.

¿Qué habrá pasado? ¿Se abrirá la caja mágica…?

COLEGIO ALAUDA- 2º EPO

¡Boom! ¡boom! ¡boom!… ¿Qué es eso Isolino? –preguntó Lola muy asustada.

-Creo que es el sonido de muchos petardos, hay mucha gente, no lo puedo ver bien.

-Creo que nos deberíamos ir de aquí, porque estoy un poco asustada, jamás había visto nada igual, aunque creo que tiene que ser muy impresionante porque todo el mundo no para aplaudir y vitorear canciones.

-Lola, ¿estás nerviosa? –le preguntó Isolino.

-¿Por qué me preguntas eso? Si te digo la verdad… un poquito sí, siempre me han dado miedo los fuegos artificiales, aunque me encanta ver el cielo colorido.
-¿Te has dado cuenta que la cajita dorada se está moviendo?
-¡Es verdad! ¿Qué ocurrirá? Debemos buscar la maleta, presiento que vamos a volar a otro lugar –pensó Lola.

Corrieron hasta llegar a la playa, allí estaba la maleta descansado en un bonito día soleado donde los niños jugaban en la orilla con sus coloridas y enormes cometas como si fueran pajaritos volando.
El cofre se abrió mientras Lola e Isolino intentaban llegar a la maleta, estaban un poco nerviosos, por primera vez no sabrían qué les depararía la caja mágica.
La maleta se había hecho amiga de dos parlanchines animalitos, una mariposa que tenía los colores del arco iris, llamada Brenda, y una mapache con cara de bonachón, al que llamaban Lucas.

-¡Nos vamos! ¡Nos vamos! ¡Nos vamos a París! –gritaron los dos al ver la maleta.
-Tenemos dos nuevos compañeros de viaje, Brenda y Lucas, quieren venir con nosotros y ayudarnos en nuestros viajes y aventuras. Os llevaréis muy bien con ellos, son fantásticos y han visitado muchísimos lugares.

Todos se montaron en la maleta rumbo a París, en el viaje Brenda estuvo contando viejas historias de su último viaje allí, había estado muchas veces y siempre había venido encantada porque era una ciudad preciosa.
-El mapa dice que tenemos que ir a un edificio enorme y justo en la cima encontraremos una pista para seguir nuestro viaje.
-¿Dónde vas a aterrizar? La última vez no fue un aterrizaje muy bueno, ¿te acuerdas de las turbulencias Isolino?
-Claro que sí, ¡qué susto pasamos! Puedes aterrizar allí en aquellos campos que se ven a lo lejos.
-¡Esos son los Campos Elíseos! –gritó Brenda.
– Sí, sí, allí es perfecto para comenzar nuestra aventura –dijo el mapache Lucas.

Comenzaron a andar por aquella hermosa ciudad, las personas hablaban un idioma muy raro, pero sonaba muy divertido.
-¿Nos tenéis hambre? –preguntó Lola a los demás.
-Podemos comernos un gofre con chocolate y un croissant.
-Umm… delicioso… ¡Me encanta la idea!

Después de un largo paseo por la ciudad, encontraron un edificio muy alto, Brenda les dijo que se llamaba Torre Eiffel y que era el edificio más alto e importante de la ciudad. Todos se quedaron asombrados, estaba demasiado alto para subir, ¿se quedaría alguno atrás? ¿subirían todos juntos?

COLEGIO ALAUDA. 4º EPO

Tras el paseo por la encantadora ciudad, se encontraban ante la mismísima Torre Eiffel, se quedaron fascinados con su grandeza. No sabían cómo iban a subir porque necesitaban ir con una persona mayor para poder entrar. Brenda podía ir volando, porque era una mariposa; pero aquel día hacía tanto viento que le sería imposible llegar. Isolino podría subir escalando, pero tardaría mucho en llegar.

-¿Qué hacemos? –preguntó Lola preocupada.
-No lo sé, pero tenemos que subir a por la pista. ¡Es nuestra misión! –contestó Isolino.
-¡Tengo una idea! ¿Veis aquel hombre que vende globos? Podemos comprarle alguno y subir con ellos. –pensó Lucas.
-¡¡¡Genial!!! Has tenido una idea fantástica.

Se acercaron al vendedor, tenía un ramo enorme de globos agarrados a un banco para que no se volaran. Cuando le contaron el plan les dijo que quería ayudarlos porque les recordó cuando él era un niño y jugaba a ser un héroe para salvar a las personas.

-Hola queridos niños, me llamo Arthur y estaré encantado de ayudaros en vuestra aventura. Os regalaré todos los globos que hagan falta para que podáis llegar a la cima de la torre.
-¡Gracias Arthur, muchas gracias! Espero que nunca dejes de ser un niño porque las aventuras no son solamente para nosotros, sino también para los mayores.

Cada uno cogió un globo, lo unieron todos juntos con un hilo y se agarraron a ellos, pero no podían despegar… Arthur les fue colocando globos hasta que empezaron a elevarse poco a poco.

-¡Mirad, mirad! ¡Estamos subiendo! –gritaron Brenda y Lola.
-Agarraros fuerte, tardaremos unos minutos en subir.
– ¡Qué bonita se ve la ciudad desde aquí arriba!

Le quedaba poco para llegar cuando de repente se dieron cuenta que ¡se habían pasado de la cima de la Torre Eiffel!

-¡Lola, Lola! Nos hemos pasado… ¿ahora qué hacemos? –le preguntó Lucas.
-Brenda, ¿ves aquellos pajaritos que están sobrevolando la ciudad? Ve volando y les pides ayuda, quizás con su pico puedan pinchar algún globo y podamos bajar. Pero date prisa, porque seguimos volando hacia arriba –le dijo Isolino un poco asustado.

Brenda consiguió llegar y hablar con los pajaritos. ¿Conseguirían ayudarlos y rescatarlos?

COLEGIO ALAUDA. 1º EPO

Brenda consiguió llegar hasta los pajaritos que se encontraban cerca de la cima de la torre. Le costó un poco porque el viento no le dejaba llegar, era una mariposa muy pequeña. Los pájaros aceptaron y enseguida fueron al rescate.

-Hola, somos la familia Aquila, ¿en qué podemos ayudarles?
– Queremos llegar a la Torre Eiffel, justo en la cima tenemos que recoger una pista muy importante para seguir con nuestra aventura. –contestó Lola.
-Pues comencemos a pinchar globos, ¡para nosotros es una tarea fácil y además divertida!

Empezaron a pinchar globos, fue muy divertido. Lola, Isolino y sus amigos no lo pasaron tan bien porque tuvieron que agarrarse muy fuerte para no caerse.
Cuando por fin llegaron a la cima encontraron unos pañuelos atados a un hierro de la torre. Había dos pañuelos, uno para Lola y otro para Isolino, en uno de ellos había un papel pegado, era como un pergamino antiguo, en él había un mapa y unas letras que no entendían muy bien.

-Isolino, ¿qué hacemos? Parece que hay que buscar un tesoro, pero no entiendo muy bien dónde está.
-Si os sirve de algo, soy “boy scout” y los mapas se me dan de maravilla, déjame que le eche un vistazo. –dijo el Mapache Lucas.

Lucas miró bien el mapa, parecían pirámides y las letras que estaban escritas eran jeroglíficas.

-Creo que vuestro próximo destino será Egipto, porque en el mapa aparecen pirámides y hay algo escrito, pero yo no sé descifrar este lenguaje.

-¿Estáis preparados para la próxima aventura? –les preguntó Isolino.
-Nosotros no podemos acompañaros, tenemos que volver a nuestra ciudad, pero seguro que lo pasáis genial y conocéis a gente divertida y aventurera. –dijeron Lucas y Brenda.

Lola e Isolino se quedaron muy tristes al saber que Brenda y Lucas no les acompañarían. Habían sido unos compañeros y amigos estupendos, pero ellos debían seguir su aventura y encontrar el tesoro. Se despidieron de sus amigos y la maleta despegó rumbo a Egipto.

COLEGIO ALAUDA. 6ºEPO

-¿Qué es lo que se ve a lo lejos, Lola? –preguntó Isolino.
-Es algo brillante, parece un caramelo gigante, ¿no crees,Isolino?
-Es…es…¡La cajita mágica! –gritó Lola.

Fueron tras la cajita mágica saltando de nube en nube, probando todos los sabores: fresa, vainilla, chocolate y caramelo… Llegaron a la última nube, pero no encontraron la cajita por ningún sitio.

-Isolino, yo no veo la cajita mágica, ¿y tú? –le preguntó Lola.
-Si miras en aquella dirección, justo detrás de la nube de color rosa, verás una luz muy brillante que se parece mucho a los rayos del sol.

Cada vez que se iban acercando, veían cómo la luz se iba haciendo más brillante.

-¿Qué es eso que tiene tantos colores? –preguntó Isolino.
-Son ositos gominolas, cada uno tiene un color diferente, ¡vamos a acercarnos!
-Buenas tardes, somos Lola e Isolino y estamos buscando una caja mágica. Hemos visto a lo lejos una luz muy brillante y pensábamos que era nuestra caja, es importante que la tengamos, pues nos dirigimos a Egipto y una persona muy querida nos dijo que no la perdiéramos, ya que nos sería de gran ayuda.

Los ositos se rieron mucho y les explicaron que hace unos días alguien dejó la caja en una nube, y que no paraba de brillar y moverse de un sitio a otro. Al principio estaban asustados, pero enseguida se dieron cuenta que era inofensiva.

-¡No me digas! ¡Qué alegría! Gracias por vuestra amabilidad.
-Isolino, ¿has escuchado? ¡Hemos encontrado la cajita! Ahora podremos seguir nuestra aventura sin ningún temor, pues ella nos dirigirá hacia la siguiente pista y nos ayudará a soportar el calor del desierto.

Los ositos les invitaron a pasar la tarde con ellos, estuvieron jugando entre las nubes y comiendo algodones de azúcar, que los ositos hacían riquísimos. Se lo pasaron genial… Lola e Isolino se fueron muy contentos hacia Egipto, ¿se encontrarían allí con el mismísimo Tutankamon? ¿qué aventuras les depararán las enigmáticas pirámides? Subieron a la maleta rumbo a Egipto.

Alejandro Soria. (7 años)

Cuando la maleta paro de tambalearse, y Lola e Isolino abrieron los ojos, se dieron cuenta de que estaban colgados de la nariz de la esfinge, y esta se estaba despegando de la cara..

-OH! Isolino…- dijo Lola- ¡La nariz…!.-
De repente-….. AHHHHHHH…..-
La nariz se despego de la esfinge y cayó al suelo, la esfinge de repente cobro vida.
-¿Pero que habéis hecho?, me habéis dejado sin nariz, y ahora, como voy a oler cuando viene la lluvia o la tormenta de arena.
-Perdona – dijo Lola- Nuestra maleta está fallando últimamente, y no funciona como tiene que funcionar. Venimos de Paris y nos ha traído aquí porque estamos buscando un tesoro.
-Si estáis buscando el Tesoro de la Momia, está en la cueva de los faraones en lo más profundo de la pirámide mayor. – Dijo la esfinge –
Lola e Isolino se dirigieron a la Gran Pirámide, en busca del Tesoro de la Momia, entraron en la pirámide, hablaban entre los dos y como había mucho eco, despertaron a la momia, que era muy amable, y les dio el tesoro, con la condición de que se fuese con ellos porque llevaba mucho tiempo sola en ese lugar tan oscuro, quería tener amigos y familia, y llevaba muchos años sola.
-PORFAAAAA!!! – Les dijo la momia- Quiero ser vuestra amiga, todos los años celebro mi cumpleaños solita, y este año quiero tener amigos para hacer una super fiesta de cumpleaños.
-Está bien – dijo Lola- Este año tendrás una super fiesta de cumpleaños, y lo vamos a celebrar en…….
De repente, la maleta comenzó a moverse otra vez…
-Isolinooooo, Momiaaaaa, corred venir hacia la maleta que no sabemos adónde vamos a ir – Grito Lola.
Lola agarro con una mano a Momia, y con la otra a Isolino, y la maleta se puso otra vez en marcha…

ERIKA SORIA (3 años)

La maleta se volvió a parar, y esta vez aparecieron en el país de las maravillas, había un gran parque de atracciones, y un gran zoo, de repente apareció un oso, que dio la bienvenida a nuestros 3 amigos.
Lola le explico, que era el cumpleaños de Momia, y dijo el oso…. -¡Anda!, si también es mi cumpleaños, y todos los animales del zoo vamos a ir a celebrarlo al parque de atracciones.
Momia pregunto que ¿Qué era un parque de atracciones?, entonces la llevaron al parque y la montaron en la montaña rusa y en el pasaje del terror, y la momia se encontró con una prima lejana que trabajaba en el pasaje del terror, y que tenia una mascota que era una araña gigante.
Momia, Lola e Isolino y todos los animales del zoo, pasaron un día maravilloso, en el parque de atracciones del país de las maravillas, y los animales le quisieron dar un regalo a momia y a Lola e Isolino, un viaje en delfín.
Los tres amigos se subieron en su delfín, y comenzaron su viaje pero, cuando todo parecía tranquilo, estos tres delfines comenzaron a meterse en el fondo del mar y se llevaron a los tres amigos a las profundidades marinas, una zona maravillosa llena de colores, y vieron que podían respirar bajo el agua, pero se encontraron con el monstruo verde terrorífico que tenia mucha fuerza y era muy grande…

E.I. CASAL. 1er ciclo Ed. Infantil.

Cuando el monstruo vio a nuestros personajes enseguida se sintió intranquilo porque era muy tímido. Entonces Lola como no tenía miedo a nada, sonrió y le dijo al monstruo: ¡Hola amigo! Necesitamos un guía en este gran mar para que nos enseñe las profundidades marinas, ¿quieres ser nuestro guía?. El monstruo respondió encantado: Claro, Mi nombre es Madroño y si no me teméis, os voy a enseñar lo que hacemos en este mundo tan apasionante.

En primer lugar vamos a ver la “Medusas School”, dijo Madroño. Es la escuela de medusas del mar y aquí vienen a jugar y aprender los colores, los números, pintar, bailar y a pasarlo genial.Al llegar, vieron que todas las medusas estaban muy contentas y enseguida profemedusa invitó a nuestros tres amigos a participar en la actividad que iban a realizar.

“Vamos a coger las tablas de windsurf que están en el arrecife de corales y aprenderemos a navegar sobre el agua”. Sisi, dijo Isolino muy contento, “¡ yo quiero aprender a navegar!” . Así que junto con Lola, momia y las medusas fue a ponerse el bañador y el neopreno y a subir cada uno sobre su tabla de windsurf. Profemedusa les iba dando instruccionesdesde la zodiac de chocolate para que aprendieran los rumbos y pudieran navegar en cualquier dirección. De pronto, la tabla de Lola empezó a brillar muy fuerte…

LUCIA E INÉS TORAYA (9 Y 7 AÑOS).- Mortera de Piélagos (CANTABRIA)

Y de repente se vieron todos en un sitio muy extraño, se quedaron boquiabiertos, los peces volaban, los gatos ladraban, las casas estaban al revés, los árboles en vez de dar frutas daban gominas, el cielo era verde y el prado azul, era lo más extraordinario que habían visto hasta ahora.

Se pusieron a caminar y se encontraron con una niña, tenía los zapatos puestos en las manos y en los pies llevaba guantes, y el pelo cambiaba de color: violeta, verde, azul,….

Lola.- ¡Hola! Me llamo Lola y estos son mis amigos Isolino, Momia y Madroño. ¿Cómo te llamas? ¿Y en dónde estamos?
Lucines.- ¡Hola! Yo me llamo Lucines y estas en mi pueblo que se llama “EL MUNDO AL REVES”

Momia.- ¡Que guay! ¿Cuéntanos cosas de este lugar? ¿Por fa?

Lucines.- No séqué contaros, todo en este pueblo es muy normal.

Isolino.- Normal dices. Si esta todo al revés. ¿Qué hacéis para divertiros? ¿Y el cole cómo es? ¿Qué coméis aquí?

Lucines.- Pues de Viernes a Lunes jugamos en la calle, nos reunimos con los amigos, leemos, bailamos, gritamos y nos lo pasamos genial, nadie nos dice que tenemos que hacer.

Los sábados y Domingos vamos al cole a enseñar a los papas y mamas: Como divertirse. Como jugar. Que tienen que estudiar. Y a veces les mandamos deberes.
Son un poco desobedientes intentan mandarnos a todas horas ¿A que es raro?
La comida es genial todo esta riquísimo, bueno menos las chuches, con eso de que son sanas nos las hacen comer todos los días y son un rollo, lo que más nos gustan son las verduras, pero nuestros papas no nos dejan comer muchas, dicen que estropean los dientes.

Lola, Isolino, Momia y Madroño tenían unos ojos como platos, no se lo podían creer.

Lucines.- ¿Queréis venir a la fiesta?

Todos dijeron que si, cuando llegaron estaban cantando el himno del pueblo:
“El ratón persigue al gato. El gato ladra y el perro maulla. La mosca come al pájaro.
Ya lo ves. Viva el mundo cambiante. Viva el mundo al revés”
De repente algo golpeo en la cabeza a Lola y cayó al suelo redonda.
Lola oía voces en su cabeza- ¿Estas bien Lola? Despierta. ¿Te encuentras bien? Lola, Lola….

Lola despertó, estaba en la playa junto a sus amigos, resulta que cuando comenzó a brillar la tabla, no paraba de moverse, perdió el equilibrio, se cayó y se desmayó, todo había sido un sueño, un poco raro, pero muy divertido.

Después de este susto todos juntos se dirigieron a….

ALUMNOS Y ALUMNAS DE 3ºA DEL COLEGIO INTERNACIONAL SEK-ATLÁNTICO… (cuyos nombres coinciden con los de los protagonistas… ¡qué casualidad!

El Camino de Santiago

Entonces cogieron la tabla de surf… y surfeando llegaron a Galicia, a una playa muy grande y muy bonita donde había un montón de chicos y chicas surfistas. La playa se llamaba La Lanzada. Y allí estaban: Isolino, Lola, Madroño, Momia y un montón de medusas persiguiéndolos…
Se les acercaron unos chicos que se llamaban Inés, Carlota, Antonio, Kevin y Lucía Rial. Le preguntaron:
-Hola, ¿quiénes sois?
-Hola, soy Lola y mis amigos aventureros, ¿dónde estamos?
-Uf, ¿no lo sabes?, le dijo una niña que no paraba de moverse y se llamaba Sol. -¡En La Lanzada!
-La Lanzada es un playa, le dijo otro que se acercaba con cara de despistado y se llamaba José Manuel.
-Ya sabemos lo que es una playa… ¡a que te muerdo!, dijo Madroño.
-Tranqui, no le hagas caso, mi amigo es así, dijo Andrea, la coordinadora de todos los surfistas.
-Galicia, Galicia… dijo Lola, -me suena un montón ese nombre. Por aquí hay un camino muy conocido que sigue las estrellas…
-¡El Camino de Santiago!, dijeron Iria, Lucas y Carmen Pouseu.
Lola asintió y les comentó que les gustaría acabar su viaje haciendo esa ruta tan conocida.
-Pues tenemos varios amigos que van a empezarla…, dijeron Carmen Nimo y Sabela, que estaban tomando el sol como dos lagartos.
Lola y sus amigos decidieron ir a buscar a esos amigos para hacer con ellos elCamino. Los chicos de la playa se vistieron y les acompañaron al camping donde estaban sus colegas.
Isolino, para ser un buen peregrino, se pegó una cruz de Santiago y una concha de vieira en su caparazón, y Momia se compró un ventilador, porque andar con ese sol y tantas vendas daba un calor…
Y así, acompañados de Alberto, que era muy charlatán, Javier, que siempre se olvidaba su mochila, Alba, que era un poco calladita y Marián, que hablaba por ella y por Alba, emprendieron el camino.
Al tercer día llegaron a un albergue para dormir y allí se encontraron con más peregrinos: Pablo, que venía desde Polonia, Yago, que siempre hacía bromas, Benito, que cuando escribía una nota no la entendía nadie, Almudena, que se reía por todo y Lucía Rodríguez, que no podía comer tarta de Santiago, porque llevaba un aparato de color verde…. (Madroño lo confundió con una lechuga y casi se lo come)
Allí les contaron que ese camino solo era el principio, y que para superarlo tenían que pasar muchas pruebas que llevaban siglos y siglos escondidas y que eran muy difíciles…
¿Creéis que nuestros amigos lo conseguirán?

ALUMNOS Y ALUMNAS DE 3ºA DEL COLEGIO INTERNACIONAL SEK-ATLÁNTICO…(que, cosas de meigas, también coinciden sus nombres con los protagonistas)

EL CAMINO DE SANTIAGO (II)

Y nuestros amigos empezaron el Camino. Momia iba diciendo: -pruebas, pruebas… ¡tonterías, tonterías…! Y, patapaf, se quedó atrapada en una extraña raíz. Cuando intentaron entre todos sacarla… la raíz abrió un agujero en el suelo y todos cayeron por ese agujero. Llegaron a un lugar muy similar a donde habían estado, pero las casas eran diferentes y a lo lejos se veían unas extrañas construcciones. De repente llegaron unos guerreros cubiertos de pieles. Se llamaban Arkaitz, Saúl, Noelia, Gerjo, Claudia y Andrea. Ellos les explicaron que había viajado hasta la época de los celtas, y que la primera prueba era saber cómo se llamaba una raza de cerdos típica de Galicia y que vive en los montes. Isolino levantó la mano y dijo: -yo lo sé, yo lo sé, tengo un primo caracol que me lo contó. Se llaman “porcos celtas”… Y así, los guerreros les enseñaron otro agujero en una de sus casas (llamadas castros) y llegaron a una ciudad medieval donde estaban construyendo una catedral… ¡resulta que era Santiago! Allí estaban trabajando unos canteiros (los que trabajan la piedra): Diego, David, Paula, Mercedes y Manuela y les dijeron la segunda prueba: adivinar como se llamaba el creador del Pórtico de la Gloria. Y Madroño, que era un monstruo marino, pero que sabía mucho porque leía mucho dijo la respuesta: ¡El Maestro Mateo! Y así les enseñaron un agujero en una puertita de la catedral y llegaron a un bosque lleno de trasnos (duendes) y meigas (brujas). Estaban preparando la noche de San Juan. Era la tercera prueba… decir dos costumbres típicas de San Juan en Galicia. Los trasnos se llamaban Cristina, Víctor, Jacobo, Álvaro y Mikel, y las meigas, Carmen, Isabel y Sara. Y Lola, que sabía de sabía mucho de tradiciones dio la respuesta: hacer hogueras y saltarlas y preparar agua con hierbas y flores para lavarse la cara por la mañana y estar guapos todo el año.

Y así superaron las pruebas y volvieron al presente. Era de noche y no sabían por dónde ir. Vieron una luz y llegaron a un albergue para peregrinos y allí se encontraron con Marcos, Nico, Jaime y Manuel. Ellos les dijeron, sí que sabéis por dónde ir, ¡mirad al cielo! Y en el cielo las estrellas marcaban un camino que ellos siguieron… y así lograron llegar a Santiago de Compostela…

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